Buscando la fórmula mágica de una crianza compartida

A manera de excusa
quiero decirle a mis lectores que el tiempo que estuve ausente de El Canal de
los Monos lo empleé sabiamente: ¡Tuve un hijo! Fueron meses de práctica (la
mejor parte) formación, apego y amor en abundancia hasta lograr la
"perfección". Pues, hoy día, tengo el PERFECTO resultado de la unión
de un boricua y una dominicana. Se llama Raúl Alejandro.
Físicamente es mi propia versión, con un pene. En cambio, su personalidad se orienta hacia el lado paterno. Igual de conversador, charltán y sinvergüenza que una roca en Júpiter… Exacto. Es un niño serio, observador, saludable y ama las pelotas (de futbol, baloncesto, ¡cualquiera!). Así como jugar al aire libre.
Físicamente es mi propia versión, con un pene. En cambio, su personalidad se orienta hacia el lado paterno. Igual de conversador, charltán y sinvergüenza que una roca en Júpiter… Exacto. Es un niño serio, observador, saludable y ama las pelotas (de futbol, baloncesto, ¡cualquiera!). Así como jugar al aire libre.