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Escribo por muchos. Hablo demasiado y callo poco. Mi blog es mi voz y mis seguidores mi conciencia.

Solo para chicas

No me considero con problemas de autoestima. Sé que soy la hija del Rey y una princesa moldeada según los deseos y designios de mi Creador.  Sin embargo, como toda mujer, mi estado anímico está regido por factores diversos; como mi ciclo hormonal, la posición de la luna, los alimentos bajos en carbohidratos o la nueva novia de algún ex.  Ahí, veo mi seguridad tambalearse.  También, el haber sometido mis greñas en contra de su naturaleza salvaje o pintar de color mis uñas, me hace sentir más o menos “poderosa”.  
El otro día hablando con mi amiga Sandrita, me dijo: “Mi terapeuta asegura que cuando uno quiere controlarlo todo, en la relación, es sinónimo de baja autoestima”.  Yo abrí los ojos y ella asintió de manera comprensiva y me dijo: “Lo sé. A mí también me pasó”. Si esa teoría es cierta… necesito ayuda URGENTE.
Por mi trabajo debo compartir con niñas muy lindas, Mariel, Alexandra, Xai (son modelos, y nacieron hace poco. Demasiada ventaja y ningún deseo de competir). Y peor si te topas con clientes que dicen: “Yo sabía que ustedes eran del programa de Televisión, porque cuando vi la rubia dije  ¡ESA ES MODELO!”. Yo soy pelirroja teñida. Gracias.
Mariel –la misma rubia- por ejemplo, es como una muñequita Barbie que te inspira cuidar para que no se ensucie ni se rompa. Y hay verla cuando me instruye en lo que en su mundo llaman “gracias sociales”. Que si debo sentarme en la orilla de la silla y sutilmente deslizarme hacia atrás –Yo me aplasto y cuido de no mostrar las pantys- Lo cual es un NO-NO. Que si la cartera no se toma con la misma mano del hombro que se cuelga. Se usa la mano contraria... Yo, si pudiera, ¡hasta con los pies! En fin. A su lado me siento como la Elefanta Mami (la del Zoológico de Santo Domingo). También si tu (mi) esposo te (me) dice: “Tal muchacha es bien bonita, porque es alta” y yo mido 5 pies y tres pulgadas. Entonces pienso, ¿yo soy horrorosa porque tengo la cabeza más cerca del piso?
Todas las mujeres, dominicanas o puertorriqueñas; creo que hasta las afganas o de esos confines extraños de la tierra, donde hay lo que yo llamo “maltrato de clítoris”,  necesitamos diariamente, nuestras dosis de: 1) Alimento espiritual. Recordar que somos bellas siempre a los ojos del Señor, que lo que sale de nuestros labios puede ser fuente de vida para otros y que nuestro tesoro está donde esté nuestro corazón. Y 2) Que si nuestro cuerpo es templo del espíritu es importante cuidarlo, en términos de salud y -yo agrego-, del uso del blower y la plancha, las cremitas hidratantes y el polvo compacto, ahora mineral.
Para justificar lo afirmado, les cuento que hace algún tiempo pasé un mal momento. Uno que sólo cuatro personas sabemos, y juré que si ninguno de ellos habla, yo tampoco lo haré. Fue una situación, humillante y triste que me hizo poner muchas cosas en perspectiva. Mi seguridad se fue al piso. Pero, al de Singapur; porque ni la veía ni la encontraba.  Fueron horas en que me sentí muy triste y busqué de Dios. La fortaleza y seguridad perdidas aparecieron como sacadas del bolsillo de mi pantalón. Leí la Palabra y rejuvenecí por dentro, me bañé y me puse linda y rejuvenecí por fuera. ¿Alguna vez lloraste tanto que las lágrimas seguían saliendo solas de tus ojos –varias horas más tarde a la catarsis inicial-, como si estuvieran en automático? ¿Alguna vez temblaste de frío, pero de un frío que te salía de adentro y no se iba por más que cubrieras tu cuerpo? ¿Alguna vez te dolió el pecho porque el corazón te pesaba demasiado? Así estuve yo. No vi solución al momento, pero tuve confianza.  Me sentí poderosa.  Como si me hubieran ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos del mejor SPA de la ciudad. Supe que Él estaría ahí y todo saldría bien. No entendía la prueba, pero tampoco dudaba de que fuera SU voluntad en CRISTO JESÚS. 
Con paciencia esperé que Dios me ayudara; entonces Él oyó y escuchó mi clamor. Me sacó del abismo de la desesperación, del pantano y del lodo; puso mi pie sobre senda dura y firme, y me serenó mientras yo proseguía mi camino. Me ha dado un nuevo cántico para que lo entone, con alabanzas a nuestro Dios. Ahora muchos oirán de las cosas admirables que Él hizo en mi favor; asombrados estarán ante el Señor, y en Él pondrán su confianza”.
Salmos 40: 1-3




2 comentarios:

Pät 30 de abril de 2011, 8:53  

Amén, amén y amén! Me encantó Cristinita.

Elizabeth Hurtado 27 de enero de 2012, 19:06  

De repente creí que estaba leyendo algo mío. Alégrate! Sí ERES UNA PRINCESA... y todo lo que ello conlleva :-)

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