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Escribo por muchos. Hablo demasiado y callo poco. Mi blog es mi voz y mis seguidores mi conciencia.

Jugando a la princesa

Lo confieso: Conté los días para la Boda Real –como la más importante de las invitadas-. Toda la semana alterné mis quehaceres laborales y la administración del hogar, que en buen (o mal) dominicano sería “chopear”. O sea, lavé toda la ropa, limpié la casa, bañé la perra, cociné, preparé habichuelas con dulce y dejé el tiempo libre en la agenda de hoy, viernes. Así, cómodamente, desde mi cama tirarme el show del bodorrio. Hay algo en lo superficial, mundano y banal que nos atrae. En mi caso, digo al público general que no me pierdo un “Miss Universe” esperando a ver quien se cae en su pasarela o qué respuesta de las cinco preguntas me matará de risa –o de vergüenza ajena-. Con la Boda Real, digamos que es un suceso histórico que hay ver, punto. El traje de la novia, las pamelas de las invitadas y el saludo en el balcón, son elementos secundarios. Sí, ajá.
Mientras veía a Kate, hoy Duquesa de Cambridge, no pude evitar cuestionar ciertos aspectos. Por ejemplo, ¿cuántas de nosotras jugamos a “las princesas”? Había un príncipe, carruajes, trajes, un castillo… Pero la idea real de ese evento duró poco en nuestros sueños. Tal vez porque ninguna tuvo de vecino a un Duque. Supimos rápido que eso era un cuento reservado para la imaginación.  Luego, crecimos y creo que casi nadie esperó encontrarse a un príncipe cogiendo sol en Boca Chica o en Punta Cana. Ni caminando en el viejo San Juan –por el Paseo de la Princesa Ja-Ja-. Y viene esta plebeya, conoce a William en la Universidad, lo estruja, lo de´greña, lo manosea por diez años y ahora desfila de su brazo como la más Real de las Duquesas. ¡Wow! Me pregunto ¿Qué se sintió? ¿Buenísimo? ¿Regular? ¿Raro?
En todo momento yo traté de ponerme en sus cómodos zapatos de diseñador y creo que no pasé la prueba. En los votos, me pongo a pensar que el MUNDO me está mirando, ¡me está escuchando! La voz no me saldría. Es uno, en un podio con más de diez al frente y la voz tiembla, con millones de pares de ojos caería catatónica.
Me preguntaba si fue al baño antes de salir, y si por casualidad, se estaba haciendo pipí. Tómese su tiempo y piénselo. Esa gente ¡va al baño! A mí los nervios me “aflojan el mofle”, ¿a ella no? Y aunque su vestido estaba hermoso, los encajes en la piel de las axilas no son tan cómodos… y si le pica, no se puede rascar ¡Qué horror! No sé qué es peor, que te pique una axila o rascártela ante millones de espectadores.
Conociéndome, en el carruaje o como se llame, yo me habría parado a lo Titanic para decir adiós “de verdad”. A los guardias que van atrás le habría pasado mi iphone para una foto abrazando al Duque, y la mitad del camino habría estado “textenado” a alguna amiga sobre cómo lucí en la ceremonia. En todas las fotos habría salido murmurando con el de al lado.
Cuando ella salió del carruaje, note, que se tomó su tiempo en arreglarse el traje, mientras su esposo le pasaba el ramo. Yo le habría dicho: “Pero, William, cariño… ¡Agárrame ahí!” y a un soldadito de sombrero pelú: “Mire, desengáncheme la cola, por favor”.
El beso. Jum. Ese beso para mí es sinónimo de su “calidez amorosa”, que en este caso estuvo más frio que la temperatura en esos confines. A mí que me apretuje bien, y aunque estamos en Inglaterra, no estaría mal rendir honor a los franceses con un beso típico del país hermano.
Desconozco qué música se tocó en el primer baile de esposos. Pero yo, sin duda, habría pedido un merengón o el regueatón que dice “Esta noche es de travesuras”. ¡Mentira! Además, segurito que a ella le dieron sus clases de refinamiento real y por eso quedó de lo más mona. Yo también habría quedado mona –literalmente-.  ¡Bah!
Cuando se acabó la transmisión, me quedé dormida. Desperté a las 11:35 am y tenía un texto de María que decía: “¿Estás en un ritual de belleza al estilo Duquesa de Cambridge?” No. Pero estoy mejor que ella: en mi camita, sin nada que hacer, planeando el fin de semana. Después de todo, no quiero estar en los zapatos de Kate. ¡Quiero sus zapatos!

3 comentarios:

Dictaduras de un pensamiento libre 29 de abril de 2011, 11:02  

Me encanto!!! Primera vez que visito su blog. Yo me perdi la boda real, no podía desperdiciar sueño.

Cristina Marrero 29 de abril de 2011, 11:15  

jajajajaja! Yo creo que hiciste lo correcto. Bienvenid@ al blog!

Pät 30 de abril de 2011, 9:04  

Jajaja! Yo aún no veo nada Cris, pero mami me puso a grabar todo en el dvr, hay un maratón de 3am a 1pm, con todas las antesalas de las antesalas y after party =P Ya me estoy viendo dándole fast forward a la mayoría.
Pero coincido contigo, hay que verla, es un acontecimiento histórico, y nosotras estuvimos aquí (vivitas y coleando) mientras pasaba.
Abrazos.

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