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Escribo por muchos. Hablo demasiado y callo poco. Mi blog es mi voz y mis seguidores mi conciencia.

3 Secretos para un matrimonio feliz.

Si eres un fiel lector de El Canal de los Monos, recordarás que en mi familia el secreto de un matrimonio feliz descansa en la suerte de un amuleto. Se trata de un “artefacto” hecho con panty medias, que emula de manera íntegra el órgano sexual masculino. El mismo, debe usarlo la dama casadera en su despedida de soltera. Como dije una vez, existe evidencia de divorcio para aquellas remilgadas que se negaron a usarlo un par de horas.
El asunto, obviamente, es un chiste; pero como la coincidencia en las separaciones es real, el miembro falaz sigue erecto en todas las fiestas prematrimoniales. 
A unos pocos días del 14 de febrero, día del amor y de la amistad, quiero revelares información que -hasta hoy- fue confidencial en mi “noble estirpe”: Los secretos para un matrimonio eterno y feliz.
NOTA PREVIA: Las intimidades que se presentan a continuación, no necesariamente corresponden a mi opinión o representan mi matrimonio y vida personal. Es un recuento de lo apreciado en diferentes parejas casadas dentro de mi familia, de consejos dados en congresos femeninos improvisados en la cocina, bromas, casualidades, etc.
1)      Si vas a contratar personal de servicio doméstico, es imprescindible que a la joven en cuestión le falten –al menos- cuatro dientes.
Cuando activo las imágenes mentales del recuerdo, siempre veo a una dama con rasgos físicos que no entran dentro de los parámetros de hermosura que impone la sociedad. Ojo: Sabemos que según la cultura se trazan unos aspectos de “belleza”, que tal vez no se gritan a viva voz, pero las portadas de revista se encargan de exponerlo todo el tiempo; aunque sea injusto y no estemos de acuerdo. Entonces, piense en ese macro de lindura e imagínense todo lo contrario.
Este consejo delata un grave delito discriminatorio, pues en mi familia no se le da trabajo a las “lindas”, porque “aquí no se viene a figurear, sino a trabajar”.

En este punto no puedo garantizarles la fidelidad del marido con cualquier rata (sí, ella siempre será una rata), pero les aseguro que con la empleada doméstica no será que meta las patas –o cualquier otra parte de su cuerpo-.
2)      El marido manda.
Y solo él podrá jurarlo por su vida. La realidad sin filtros es que el parejo nunca tendrá la razón; pero él no debe saberlo, a menos que estés a punto de morir y decidas revelarlo para limpiar tu conciencia.
Para jugar este juego se recomienda practicar el arte de la sumisión. Ensayar un tono meloso que afirme: Sí, mi amor, lo que tu digas. Y mover las fichas con cuidado para que lo que Él “ordene”  coincida con lo que tú quieres que ocurra. ¿Cómo?  Es deber tuyo descubrir sus puntos débiles. Éstos pueden ser TUS lágrimas, TUS ñoñerías, TU voz tierna, TU lencería de encaje, TU arroz con habichuelas, o lo que sea.  Y sacarle el mayor provecho.
Ante los ojos de Pedro Picapiedra, él “simplemente” complace a Vilma porque es un caballero y la ama (y no porque Vilma Picapiedra sea una consagrada manipuladora).  
Conclusión: Ni con gritos, ni discursos feministas de participación igualitaria se celebran muchos años de feliz matrimonio.  Tampoco te sirve de mucho tu Doctorado en Ciencias Estructuradas de la Genética Aplicada. Quítate ese complejo de profesional avanzada y acepta que en la Universidad no te enseñaron que con un sonrisa coqueta conquistas al mundo. ¡Y eso no te convierte en cabeza hueca! Te convierte en una mujer doblemente inteligente.

3)      “Tú mamá es TAN LINDA”
Estamos hablando de tu suegra. Sí, la tuya. Y borra ese primer pensamiento, que ella es la madre de tu media naranja y merece respeto. Sí, aunque sea una víbora venenosa.
No importa cuántas veces haya insinuado de manera sutil que su hijo se merecía algo mejor; cuántas veces haya llegado a tu casa sin avisar (un domingo a las 8:00 am); porque el niño (el macho que comparte tu cama) estaba resfriado ayer. ¡Qué importa! JAMÁS, pero JAMÁS le digas a tu príncipe azul que su mamá es la única bruja en este cuento.
En este punto debes practicar el arte del “lambonismo” (según la Real Academia de la Lengua Dominicana) o el “Lambeojismo” (según su sede en Puerto Rico).
Veamos unos ejemplos:
Tu mamá es tan buenaaaa” (y que suene sincero, por favor) “Mira, que venir tan temprano para cuidarte”.
Aunque no lo creas, tu marido no pensará: “Es verdad, qué buena es mi mamá”. Razonará: “Wow! Mami interrumpió nuestro sueño y a Juanita no le molestó. Qué buena es mi mujer”.
Si por el contrario emites una queja, su respuesta automática será de defensa hacia su progenitora. Él no debe verte como una enemiga de mamá, sino todo lo contrario. Y suegra malvada no debe verte como una ladrona de hijos, sino como una hija que Dios le envió.
A Él, háblale bien de ella. A ella, dile que su hijo habla tan lindo de su mamá, que a veces te dan ganas de llorar de ternura (no vomitar del asco).
Él tomará confianza y llegará a sincerarse contigo diciendo cosas como: “Mami es difícil a veces”. Pero tú, claro, no compartirás TOTALMENTE su opinión: “Tú crees? Yo creo que es la edad. Debemos entenderla”.
(Siembra y cosecharás) El día que tengas una queja seria, real e importante, el no lo verá como un berrinche de mala nuera. Pensará que la cosa es grave, si fuiste capaz de rebelarte.
Aprovecha cuando la Señora meta las patas y su hijo no se entere. Cuéntaselo, pero jamás que parezca chisme, más bien que parezca chiste. Como:
jajajaja! Tu mamá es tan chula! Le dijo a tu compadre que era tremendo borrachón! Jajaja! Segurito fue relajando
El pensará: Mi mamá es una loca, y mi mujer es tan linda que ni cuenta se da. (Ajá)

Educa a tu marido explicándole que ustedes son un equipo, y jamás de los “jamases” deben contradecirse frente a nadie –¡y menos!- ante alguna suegra (cualquiera de las dos). Cuando tu suegra te ofrezca, amablemente, que cambies el color de las paredes de tu sala a rosado salmón, es posible que sea más fácil decirle que sí, que es una excelente idea; hacer lo que te dé la gana y echarle la culpa a su hijo: “Ay suegrita, yo no sé porque él prefiere el verde limón. No sé cómo convencerlo”.  Como ella quiere que su hijo sea feliz (y a lo mejor que tú NO lo seas) te instará a no contradecirlo. 

Con el tiempo verás que es más fácil escudar tus decisiones bajo el falso autoritarismo de tu  pareja. Es una forma de salir rápido del problema, sin ensuciarte la boca diciéndole lo que se merece, a la metiche suegrita.

Recuerda que, aunque se vista de seda, suegra se queda. Pero tú, tienes que graduarte de modista y diseñar un mejor traje para ti.

OPIONIONES DE SEGUIDORES (Para mayores de 18 años)

Cómo este “Manual” corresponde a una vieja escuela, pensé actualizar la información, preguntándoles a un par de buenas amigas que protagonizan sendos matrimonios felices, su clave del éxito en la convivencia amorosa. Comparto las respuestas:

“Nuestra felicidad se basa en olvidar que Él tiene padre, madre y hermanos”.  Mariel Llaurador

Para esta modelo profesional, que ha sufrido en carne viva los desplantes de su familia política, simular que se casó con un huérfano, es la base que sostiene su eterna luna de miel, además de: “Sus desayunos, almuerzos, cenas  y CLAROOO! el POSTRE POR LA NOCHE” (Insertar una risa coqueta).

Ella es rubia pero no tonta.

Y hablando de postres nocturnos (que no engordan) para mi amiga Sandrita, madre de gemelas y estudiante meritoria en una academia de “Pole Dance” (Baile de tubo), el sexo no sólo es importante en sí mismo, sino tú actitud frente a él: “En el sexo eres la estrella. Cero inhibiciones”.
En este punto he tenido que pasar su testimonio por el cedazo de la vergüenza, en vista de que hasta yo me sonrojé (dentro de mi admiración y aprendizaje personal, mientras tomo nota).

Sandrita explica que no se trata del “arte de abrir las piernas”, cosa que hace hasta la más novel de las prostitutas.  
“Yo creo en que cada mujer debe crear su marca. Esos movimientos, tocaditas, mordiditas, que sólo tú conoces. Esa es nuestra ventaja de esposas sobre una prostituta cualquiera. Hemos tenido el tiempo de conocer a nuestros maridos. ¡Aprovéchate de eso!”, afirma.

Ambas amigas tienen en común que hacen referencia al sexo como un postre delicioso (de hecho, al terminar este artículo tuve que echarme a la boca……………… ¡Un brownie!).


Sandra insiste en que nuestra ventaja de esposas es que somos como un postre “Custom Made” (hecho a la medida).
“Es cuestión de aprender a ser más creativas y atrevidas. “¡Es lo único que tenemos que aprender de las damas de la calle!”.


Como pueden ver, cada matrimonio tiene su sistema.  Sólo disfruten el blog y si les gustó esta entrada, compártanla con sus amigos de Facebook. En este mes del amor, ayúdenme a hacer feliz decenas de parejas dominicanas y puertorriqueñas.

Recuerden que el amor es el mejor maestro… y no es un secreto.



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