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Escribo por muchos. Hablo demasiado y callo poco. Mi blog es mi voz y mis seguidores mi conciencia.

El desquite: 10 mitos que los dominicanos debemos romper.


Los dominicanos también pecamos de prejuiciosos, y eso de que queremos mucho a los puertorriqueños es sólo un cuento de camino narrado por animadores y bailarinas en los hoteles de Punta Cana. 




La semana pasada publiqué los "10 mitos que los boricuas deben romper". Reconozco que utilicé la pluma más venenosa del tintero, con la suerte de que mis amigos puertorriqueños no se dieron por aludidos y hasta aplaudieron con simpatía y un poco de vergüenza la creencia popular, resumida en 10 puntos.

Hoy quiero agradecer su decencia dándoles un turno al bate y reconociendo públicamente que también tenemos una imagen desfavorable formada del boricua común, carente de fundamento y con la que revelamos nuestro lado más feo.

Pido a los compatriotas que no se ensañen conmigo. A lo mejor usted solo se identifica con uno o dos puntos. Y lo más importante, recuerde que yo tiré primero (busque la entrada pasada). 

Ahora nos toca bajar la cabeza con humildad, levantar la mano derecha y jurar con sinceridad que los siguientes mitos los vamos a derribar:

1) TODOS los puertorriqueños son "pájaros". (Forma despectiva para decir Homosexual) 

Como país tercermundista y machista que conformamos,
lo decimos como si fuera un insulto. Esto es tremendo problema, pues sospecho que en República Dominicana hay muchos en el closets, atemorizados en un rincón. Se casan por temor a la sociedad y crean su historia de dolor y represión. Entienda que este país tiene la mente más abierta. El que es, ES. El que no, NO ES. Y punto.

Además, nuestra mente construye los juicios de la siguiente manera:
Es lindo... E' pájaro
Se pone gel en el pelo.... E' pájaro
Se saca las cejas.... E' pájaro.
Huele bien... E' pájaro

Hay que verlos feos, peludos y hediondos para suponer que es un macho "de verdad".

Levanto la mano y me declaro culpable. Pues en Santo Domingo, cuando era novia de mi esposo, un día lo vi sacar una lima y con toda su calma -y piernita cruzada- se empezó a acicalar sus manos con delicadeza. Conociendo las mentes de quienes me rodeaban, le arranqué la lima de las manos; le exigí bajar la pierna, abrirse como flor de loto y mostrar su masculinidad con vulgar esplendor. De paso pedir un Brugal al colmado, para que ni por asomo quedara la duda. 

Hoy día me siento orgullosa del esposo boricua que tengo, que vive tan en armonía consigo mismo y tan seguro de quién es, que le importa tres pepinos limarse las uñas o abrazar con cariño y sin complejos a mis amigos homosexuales del alma.


2) Las boricuas son vagas.

Queridas compatriotas dominicanas: Lamento informarles que nosotras nacimos con un espíritu de servidumbre atípico en el resto de la féminas del mundo. Tenemos la "necesidad" anormal de limpiar, fregar, lavar y planchar con una sonrisa entre dientes y un "encojonamiento" en el corazón. Pero reconozca que requerimos de un CD de Ana Gabriel y al menos una Presidente para poder cumplir con los quehaceres que nos enseñó mamá. Por suerte, siempre es costo efectivo "importar" de algún remoto lugar, como: El Cercado o Jamao al Norte, alguna dama que nos ayude con la limpieza, la cocina y los hijos. 
Por qué lo hacemos?!? Porque a NADIE le gusta! Ni a usted, ni a mi, ni a las boricuas. Y eso no nos hace vagas a todas! Y si así fuera, nosotras somos más vagas aún, porque pagamos para que otro lo haga. Aquí no es muy económico y por lo tanto no tan usual.


3) Son mantenidos.

Se llaman ayudas federales y si a RD llegara esa caridad norteamericana estaríamos muy felices. Yo se que nuestra costumbre es que el
Gobierno nos saque los centavos, nos chupe la sangre y nos joda la vida. Pero sucede que en los países desarrollados el Gobierno reconoce su responsabilidad de suplir, incentivar y promover programas de ayuda social. No dejemos que la envidia hable por nosotros. El puertorriqueño no es mantenido, es grandemente bendecido.

4) No se bañan

De niña escuchaba mucho que "las boricuas son sucias".  Y de hecho, cuando venía de vacaciones, mi brillante madre -como yo tardaba mucho en el baño- me decía que aquí la gente sólo puede bañarse una vez al día. Así me sugestionaba para que aplicara el dicho: "al país que llegues, haz lo que vieres".
Sin embargo, debo contarles que aquí sí se bañan y mejor que nosotras. El agua no es un líquido preciado que llega una hora cada dos días. La sustancia transparente está al alcance de un grifo. No encuentro ningún fundamento, no veo evidencias ni tengo quejas olfativas con mis amigas locales. Queda derribado.

5) Los hombres golpean a las mujeres.

No digo que sí, pero... Y los dominicanos, no?!?!?!? No podemos generalizar en algo en el que moralmente hablando estamos bien atrás.  Aquí pasa, igualito que allá. Con la agradable tranquilidad de que la policía -mucho más eficiente que la de allá- va a responder en el acto.

6) A las boricuas les encanta coger por... 
El callejón de atrás.  

Bueno, como todos estos mitos, no se puede generalizar. No todas mis amigas boricuas aprecian o disfrutan el sexo anal. Creo que los hombres dominicanos han creado una realidad a base de sus más íntimas fantasías. Las mujeres hemos cogido miedo pensando en lo "fácil" que perdemos a un parejo dominicano que conozca a una culisuelta puertorriqueña. 
Tranquilos hombres, bajen su... Espíritu. Y damas, no cojan presión. Ofrezca lo que le nazca de corazón y no se compare, generalice o afirme en algo TAN personal como los gustos en la cama.

7) Arroz con huevo es el menú oficial de la gastronomía local.

Este mito está muy atado a la idea errónea de que las boricuas son vagas. 
Mi comadre Poty, puertorriqueña, estudió cocina en la Escuela Hotelera de San Juan; María, mi mejor amiga, me enseña deliciosas recetas; mi prima Mariel -criada en PR- se especializa (sin título alguno) en preparación de baquetes, incluyendo bizcochos con pasta laminada... Si sigo no termino.
También puede ser un asunto de ego. Nos creeremos la gran cosa por hacer yaniqueques?


8) Brutísimos.

Los dominicanos hemos tenido presidentes con esa misma reputación y reinas de belleza cuyo personaje favorito es Juan Pablo Duarte (según ella, descubridor de "Hispanoamérica") y tenemos la cachaza de encontrar brutos en la Isla vecina. Entérese que esto es como los cuentos de Gallegos. Aquí tampoco gozamos de fama de lumbreras.  Y mucho menos cuando lo dejamos demostrado por escrito en alguna red social, insultando la inteligencia de los boricuas, pero afirmándolo con mil horrores ortográficos. Así no se puede. 

9) No tienen bandera, himno ni patria.

Ese tipo de afirmación -que crecí escuchando- solo demuestra nuestra ignorancia política, histórica y social de Puerto Rico. Nuestro orgullo de ser una República independiente nos lleva pensar que cualquier nación que no se haya matado con otro país en una gesta revolucionaria no merece bandera, llamarse patria o cantar un himno.

Sepa que según nosotros somos una República soberana (que pasa muchísimo trabajo), Puerto Rico goza de un estado súper conveniente. Es LIBRE sin haberse emburujado con alguien, pero estratégicamente ASOCIADO a otra potencia más grande, con capacidad de tenerlos en las papas. Creo que por eso este país salió entre uno de los más felices del mundo. Ah! Tienen un himno chulísimo. Solo que no habla de sangre, muerte y guerra. So?!? 

10) Los boricuas hablan canta'o. 

Reconózcalo. Todos hemos afirmado esto alguna vez. Y peor aún! Nos da "tirria" el acento. Qué curioso! Conozco tanta gente que desde que pone un pie en el aeropuerto, ya está "cantando" el dichoso acento. A mi me crucifican cuando por casualidad mis frases remotamente suenan a Puerto Rico... Por cierto, país en el que vivo hace más de 7 años. Qué estrés! 
Sabe una cosa? Ellos dicen lo mismo de nosotros! Para sus oídos nuestras voces son las que cantan. O sea que juntos hacemos un coro espectacular.  Escuchamos el silbido del prójimo, haciendo caso omiso a nuestra propia tonada.
Nadie canta! Hablamos distinto.

NOTA final: Como escuché una vez; la mejor evidencia de que los dominicanos queremos mucho a los puertorriqueños está claramente reflejada en nuestra historia reciente. Por cada boricua que llega a la isla...
NOSOTROS LE MANDAMOS 60 PARA ATRÁS! 








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