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Escribo por muchos. Hablo demasiado y callo poco. Mi blog es mi voz y mis seguidores mi conciencia.

Mi novia la domi


Una vez que se me ocurrió preguntarle a mi marido cuál fue la reacción de sus allegados, cuando supieron que se casaría con “una dominicana”.  Su rostro se desfiguró un poco, y como él se precia de ser un hombre discreto evadió la pregunta, entre una cosa y otra; lo que provocó que una curiosidad tonta se convirtiera en una obsesión.  Su hermetismo fue absoluto. Pero me alimenté de paciencia e ideé un plan para llevar acabo mi misión. Dejé el tema por un tiempo y lo retomé, inteligentemente, durante una noche de sábado tomando unas copas de vino, después de la cena. No lo abordé –como suelo hacer- como si estuviera entrevistando a un político en medio de una crisis nacional. Más bien disfracé de romance el interrogatorio. Algo así como:
-“¡Qué lindo fue cuando nos hicimos novios! Para mí no fue muy fácil lidiar con las críticas de la gente, pues en República Dominicana también existen ciertos prejuicios hacia ustedes los boricuas. Pero el amor lo puede todo. ¿Cómo lo manejaste tú?”
No recibí toda la información ese día, pero seguí una línea similar y fui recopilando todos los datos que necesitaba (para dar por terminada la misión).
Les confieso que algunas reacciones me dejaron “bruta”, otras me dieron risa, y otras… ¡otras! ¡Ja! Estoy esperando el momento oportuno para rendirles cuenta a esos personajes.
Supe, por ejemplo, que en su casa no emitieron opinión inmediata. Algo muy propio de la familia Martínez. Un silencio cortante, seguido a un cambio de tema banal, es su manera de decir: “Me has herido tanto que te voy a ignorar”. Luego, como si dicha conversación jamás hubiera existido, la “madrecita santa” le preguntó por su ex: “Oye y fulana, ¿cómo está? ¿No hay posibilidades de una reconciliación? ¡NO, SEÑORA! ¿No le acaban de decir que le van a presentar otro prospecto? ¡GRRR!
Después llega la tía, que no es cualquier tía. Es la segunda madre de Raúl. Le dice: “En la Escuela de Enfermería dónde imparto clases hay una muchacha bien buena que quiero presentarte”.  Y claro, la mente de una es traicionera. Yo me imagino a la tipita con un traje de enfermera (¡de los que venden en CONDOM WORLD!), rubia y boba; la típica roba-machos.
En el organigrama de “gente importante” le siguen sus mejores amigos y amigas. Aquí tampoco tuvo (o tuve yo) ningún apoyo. Una, por ejemplo, fue al meollo del asunto sin mucha fiesta ni algarabía: “Cásate por capitulaciones”... Yo pregunto, ¿con una boricua tiene menos probabilidades de divorcio o son las puertorriqueñas mujeres desinteresadas que no van a reclamar su mitad del pastel? Supongo que ni una ni la otra, es que las dominicanas venimos con un plan integrado para recoger aquí un jugoso botín y enviarlo por remesa a su familia del campo.  
La otra chica fue más distinguida y con clase: “¡Consume lo que produce tu tierra!”, le dijo a manera de consejo. Tal vez porque la quiero mucho, hoy día, veo su comentario justo y original.
En el trabajo sí que me arrastraron por el barro de la construcción (mi marido es agrimensor). El papá de su empleado le dijo: “Mira, Raúl, tú eres como un hijo para mí. Lo único que puedo decirte es que esas mujeres NO son para casarte. “Úsala” como tú sabes y déjala”.  Mire señor, usted es una cabra masculina gigante, hijo de una señora que vende su cuerpo por una peseta en la esquina de su casa. En la Biblia le dicen rameras.  Vaya, corra a lavarse la boca, porque de ahí lo único que sale es excremento de  burro.
Lo más lindo de la situación es que el hijo del “don” mencionado, se divorció poco tiempo después de su esposa (puertorriqueña, claro) y el muchachito anda quejándose porque “debí hacer como tú, Raúl, buscarme una dominicana que le guste limpiar y cocinar”. Todavía no me pongo de acuerdo en cuál de los dos es más imbécil, si el hijo o el padre.
Un compañero de oficina fue más “simple” en su opinión. Claro que necesitó darse unas buenas birras un viernes en la tarde para, diáfanamente, decirle: “Mi hermano, esa la va a dejar a usted desde que le den la residencia”.  ¡GRRR! “¿Raúl y qué tú hiciste?”, pregunto. “Mientras trabajamos juntos, nunca más volví a ser igual con Él. Corté la confianza”, responde.  A veces quisiera un marido menos civilizado y más bruto. Un “le falta la mitad de un diente” o “Creo que nunca más podrá tener hijos”, habría sido una respuesta que me hubiera hecho feliz.
Finalmente, debo recordar el día que conocí a mi familia política. Fui recibida, cálidamente, por el núcleo familiar. No olvido al tío Israel. Me vio y fue como si hubiera visto un ángel caído del cielo; a la misma Virgen María, ¡vamos! Me abrazó y me besó con más emoción que cariño. Luego me confesó que se sentía más tranquilo, luego de verme, pues el hermano mayor de Raúl le había asegurado que la novia dominicana era “una negra culona”…  Qué alivio.
Suerte que todo se limita a un color de piel y a un culo. Como yo pensaba que todo aquello era MIERDA, me doy cuenta que no estuve tan lejos.

11 comentarios:

Consuelo Martínez Justiniano 22 de febrero de 2011, 12:11  

Me hiciste reír un montón, bien dicho!!!

Mey 22 de febrero de 2011, 13:32  

Eres genuina! Cada vez me fascina mas tus cuentos. En lo particular te confieso que cuando te conoci, por cierto ha sido solo una vez, te encontre muy hermosa para Raul. ajjajaja! Lo considero un hombre guapo, pero usted amiga es un 10. Lo de Dominicana, no lo considere. Lo que es la vida! Aunque luego del rato que compartimos, vi el amor que se tienen y les deseo muchos años de felicidad.

Cristina Marrero 22 de febrero de 2011, 15:00  

Consuelo! te voy a prohibir que comentes en mi blog. Tus comentarios me dan unas ALAS demasiado grandes.

Cristina Marrero 22 de febrero de 2011, 15:04  

Mey: jajajajajajaajaj! Gracias por tu comentario! Enriqueces mi blog! Añado: "ESTAS PASA! Tienes suerte de que Raúl ni me lee.
Me alegra mucho, que en esa sola ocasión de conocernos (que no tengo idea) te formaste tan buen juicio de mi (demasiado bueno, tal vez).
Y gracias también por tan lindos deseos! Un abrazo!

Merissa 23 de febrero de 2011, 5:36  

Excelente simplemente tremendo. Yo tuve la oportunidad de conocerte y fue muy especial pues tu apariencia tanto exterior como interior es muy hermosa (angelical) de hecho reflejas un ser espiritual muy especial y con un gran propósito para muchos y ya veo como comienzas hacerlo realidad. Éxito gran amiga y mujer virtuosa, valientes y guerrera de Dios. Tqm Merissa

Cristina Marrero 23 de febrero de 2011, 8:03  

Merissa: TÚ sabes que para mi, esas palabras son importantes. GRACIAS! Realmente viste en mi, el reflejo de tu persona. Dios no se equivoca y nuestro encuentro en la vida no ha sido casual. Te quieo mucho!

Mari Mendez 3 de marzo de 2011, 22:43  

Sabes? casi escribiria lo mismo que Mey, pero debo hacer la salvedad de que Raúl es un hombre increible, y tal vez por el cariño que le tengo no puedo verle menos o mas guapo. Cuando amas a tus amistades no te encuentras en posición de hallarles defectos fisicos, simplemente son hermosos. Tambien admiro ese amor entrañable que ambos se profesan. Veo por que el te adora, eres un angel y conozco por que tu le amas a el, es un caballero.
Sigo leyendote...para seguir disfrutando tu bonito modo de decir verdades, jajajaja. UN BESO

Rafael Castro 28 de octubre de 2011, 4:50  

Hasta yo quisiera conocerte cristina. No te imaginas cuánto estoy disfrutando de tus escritos...

Elizabeth Hurtado 27 de enero de 2012, 17:16  

Jajajajajajaja ayyy mi madre! Gracias a Dios que Raúl no lee tu blog ( y espeto que su empleado y el padre tampoco...)

Leo 6 de febrero de 2012, 18:54  

Me encanta tu blog y ya soy FAN! Raul y tu hacen bella pareja. Saludos a ambos.

Cristina Marrero 7 de febrero de 2012, 11:19  

Leoooooo! GRACIAS! Tanto Raul como yo estamos locos por compartir contigo de nuevo.

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